Un Mundo Para Julius
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Alfredo Bryce
Echenique
Para poder
comentar un libro con propiedad, primero, debemos ser grandes lectores, de
obras cortas y largas, que transcienden y otras que quizá no, pero aunque no me
siento en la capacidad de hablar de tal manera que cuando alguien me escuche o
lea mi palabra diga y rectifique lo que yo digo, hablaré sencillamente desde el
punto humano y profesional en lo que a mí concierne.
La lectura no debe
ser una forma de tortura, la lectura no se puede transformar en una manera de
asesinato compulsivo como hoy en día es concebido en nuestra sociedad, pero sí
de matar literariamente hablamos, si el motivo principal es aburrir un poco más
de lo aburrido que ya se encuentran ciertos estudiantes, la lectura de Un Mundo Para Julius es el libro
perfecto para levar a cabo ese macabro plan de aburrir y terminar de deteriorar
el concepto de lectura de un grupo determinado, en este caso, el grupo que
quizá me rodea.
Alfredo Bryce
Echenique no es un mal escritor, al contrario, he podido leer y ver que a
través de varios comentarios la gente lo compara con un delicado cirujano a la
hora de escribir sus libros, cosa en la cual puede que esté de acuerdo, pero
sin embargo, adaptar un libro como el de Julius a un contexto como el mío, en
una sociedad colombiana deteriorada por una historia diferente, hace que el
libro cambie de contexto y quizá sea esta la razón de que mencione la palabra
“aburrir” en reiteradas ocasiones, cuánto quisiera ser limeño para poder leer a
Julius desde otra perspectiva.
Lo que sí es
cierto, es que el autor toma como lo dicen los comentarios, guantes y bisturí,
y comienza a operar a la sociedad limeña, pero ni siquiera la transforma,
sencillamente la sobrepone para que los demás cirujanos puedan empezar a hacer
una operación de corazón abierto.
El argumento de
Echenique no solamente se puede ver ligado a una sociedad limeña o peruana,
sino más bien a una sociedad latinoamericana, ciega, que tuvo (y aún tiene)
Lapsus tontos y deja de conocer su cultura para creerse lo más europeos
posibles, convirtiéndose así en oligarcas y simples burgueses.
Las frases de
egoísmo salen a flote, un mundo totalmente des encuadrado es el que rodea a
nuestro pequeño y tierno protagonista, es por eso que Alfredo dio con un buen
nombre para su libro, pues sencillamente Julius lo único que quiere es buscar
su mundo ideal y poder adaptarse a él, de una manera que se sienta cómodo y
feliz.
El contexto y la
forma en la que Echenique toca la fibra social es perfecta, pues con delicadeza
hace que su libro en cada letra sea un trazo delicado de un hilo sobre una tela
fina, encajando perfectamente una cosa con la otra, tomando así los colores y
matices necesarios en el libro para que el lector lo entienda y lo adapten a su
entorno, pero a pesar de la gran delicadeza del libro y de su autor en
describir los detalles que rodean el triste mundo de Julius, para mí, la novela
sigue siendo algo aburrida y de un gusto algo superficial, pero reitero, como
lo dije al principio de este comentario, falta propiedad literaria la cual se
gana con muchísima lectura a través de los años (la cual no tengo) para poder
realmente comentar un libro con la propiedad necesaria.
El autor no se
guía en su curso de solamente la situación socio-económica de una Lima burguesa
que estaba pasando de un cambio oligarca, y que ya no encontraba el poder
económico en el campo rural sino en la ciudad, pues el autor toma perfectamente
al personaje y lo posiciona dentro de un circulo muy incómodo y es que ¿quién
no tiene familiares incomodos a quienes le gustaría mejor no ver? Al parecer al
probé Julius le tocó la familia a la que mejor era ni ver, con una pequeña
excepción de su hermana Cinthia, quien con su muerte da el primer golpe de
realidad cruda al joven Julius.
También podemos
asociar este pequeño pedazo de literatura peruana con algún proceso de
psicología, pues en el libro se puede evidenciar cómo claramente un contexto
social, a pesar de ser apelado por alguien, como lo hacía Julius, pues él entendía
que su entorno no era real y que podía encontrar más fascinación en las clases
bajas que en su propio círculo social de alto nombre, pueden llegar a cambiar
lo ideales de alguien desde una temprana edad, siendo así uno de los golpes
sociológicos y psicológicos más duros que un ser humano pueda enfrentar y es
precisamente ese golpe que después de tener tantos pensamientos y un proceso de
crecimiento, se vea interrumpido o colapsado por la verdad de la vida; la
muerte, la cual desde el principio es nombrada en el libro y que hasta al final
acompaña a Julius, pero volviendo a fenómeno social, Echenique toma paralelos
de varios puntos en la vida de este pequeño, los cuales hacen que al llegar a
su adolescencia el mundo para Julius cada vez sea más claro, pero a la vez se dé
cuenta de lo oscuro y resignado del contexto en el que se encuentra.
Ahora quiero
regresar a las ricas mieles de la subjetividad lingüística a la que puedo
someter al lindo y triste libro de Julius, pues como comunicador social y
periodista, me alegra conocer contextos culturales, pero quiero cerrar el
comentario tal cual lo inicie, desearía ser limeño sólo para leer el libro,
pues Echenique habla sobre la sociedad limeña del siglo pasado, en la cual pone
en tela de juicio los contextos socio-económicos de la época, pero es
precisamente eso, él narra su historia, y creo que Julios es Alfredo buscando
un mundo desde pequeño, pero todo adaptado al Perú, al lindo Perú, del cual no
hago parte, nunca he visitado Perú, tengo sólo dos amigos de Perú, al punto que
quiero llegar con mi comentario, es que la perspectiva de un peruano cuando lee
a Bryce es diferente que la mía, pues el lector peruano sencillamente va a
tener más ganas de leer sobre lo que hablan de su Perú querida, en cambio al
lector colombiano, le toca el otro papel, el de la historia como tal, y es allí
donde me nació el problema y el profundo aburrimiento de leer esta obra, que no
por el hecho de que a mí me parezca aburrida signifique paralelamente que lo
sea o que sea una obra mal hecha, al contrario, en la hoja que pasó lo dije,
Bryce escribe como si estuviera haciendo una cirugía muy delicada.
No tengo mucho que
decir sobre el libro, pues la lectura que tuve de él no fue muy exquisita,
Julius no me queda debiendo nada, yo le quedo debiendo todo a Julius y prometo
leerlo de nuevo cuando este finalizando mi carrera y conocer más del Perú para
así interesarme, pero es un buen libro, que nunca superará a otros como Borges
o Cortázar o Neruda y muchos más, pero que sí tiene un estilo propio y que es
propicio a ser uno de esos libros que uno pone hasta arriba en la biblioteca
personal.
Mi último
planteamiento es el siguiente, de una u otra manera, todos alguna vez en la
vida, cuando éramos pequeños en una muy temprana edad, nos sentimos un Julius buscando
un mundo perfecto, no quiero ampliar lo dicho, pues todo se aplica a cada
persona o sólo a usted, el único que leerá este escrito, pero la verdad es que
Julius, puede pasar a ser una colectividad de niños, con grandes pensamientos y
auges de superarse estando en una sociedad muy mal erradicada, en un mundo
lleno de doble moral y disuelto en su propia decadencia.
Julián Gamarra
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