06 octubre, 2012

Un Mundo Para Julius

0
18:57

Alfredo Bryce Echenique

Para poder comentar un libro con propiedad, primero, debemos ser grandes lectores, de obras cortas y largas, que transcienden y otras que quizá no, pero aunque no me siento en la capacidad de hablar de tal manera que cuando alguien me escuche o lea mi palabra diga y rectifique lo que yo digo, hablaré sencillamente desde el punto humano y profesional en lo que a mí concierne.

La lectura no debe ser una forma de tortura, la lectura no se puede transformar en una manera de asesinato compulsivo como hoy en día es concebido en nuestra sociedad, pero sí de matar literariamente hablamos, si el motivo principal es aburrir un poco más de lo aburrido que ya se encuentran ciertos estudiantes, la lectura de Un Mundo Para Julius es el libro perfecto para levar a cabo ese macabro plan de aburrir y terminar de deteriorar el concepto de lectura de un grupo determinado, en este caso, el grupo que quizá me rodea.



Alfredo Bryce Echenique no es un mal escritor, al contrario, he podido leer y ver que a través de varios comentarios la gente lo compara con un delicado cirujano a la hora de escribir sus libros, cosa en la cual puede que esté de acuerdo, pero sin embargo, adaptar un libro como el de Julius a un contexto como el mío, en una sociedad colombiana deteriorada por una historia diferente, hace que el libro cambie de contexto y quizá sea esta la razón de que mencione la palabra “aburrir” en reiteradas ocasiones, cuánto quisiera ser limeño para poder leer a Julius desde otra perspectiva.

Lo que sí es cierto, es que el autor toma como lo dicen los comentarios, guantes y bisturí, y comienza a operar a la sociedad limeña, pero ni siquiera la transforma, sencillamente la sobrepone para que los demás cirujanos puedan empezar a hacer una operación de corazón abierto.

El argumento de Echenique no solamente se puede ver ligado a una sociedad limeña o peruana, sino más bien a una sociedad latinoamericana, ciega, que tuvo (y aún tiene) Lapsus tontos y deja de conocer su cultura para creerse lo más europeos posibles, convirtiéndose así en oligarcas y simples burgueses.
Las frases de egoísmo salen a flote, un mundo totalmente des encuadrado es el que rodea a nuestro pequeño y tierno protagonista, es por eso que Alfredo dio con un buen nombre para su libro, pues sencillamente Julius lo único que quiere es buscar su mundo ideal y poder adaptarse a él, de una manera que se sienta cómodo y feliz.

El contexto y la forma en la que Echenique toca la fibra social es perfecta, pues con delicadeza hace que su libro en cada letra sea un trazo delicado de un hilo sobre una tela fina, encajando perfectamente una cosa con la otra, tomando así los colores y matices necesarios en el libro para que el lector lo entienda y lo adapten a su entorno, pero a pesar de la gran delicadeza del libro y de su autor en describir los detalles que rodean el triste mundo de Julius, para mí, la novela sigue siendo algo aburrida y de un gusto algo superficial, pero reitero, como lo dije al principio de este comentario, falta propiedad literaria la cual se gana con muchísima lectura a través de los años (la cual no tengo) para poder realmente comentar un libro con la propiedad necesaria.

El autor no se guía en su curso de solamente la situación socio-económica de una Lima burguesa que estaba pasando de un cambio oligarca, y que ya no encontraba el poder económico en el campo rural sino en la ciudad, pues el autor toma perfectamente al personaje y lo posiciona dentro de un circulo muy incómodo y es que ¿quién no tiene familiares incomodos a quienes le gustaría mejor no ver? Al parecer al probé Julius le tocó la familia a la que mejor era ni ver, con una pequeña excepción de su hermana Cinthia, quien con su muerte da el primer golpe de realidad cruda al joven Julius.

También podemos asociar este pequeño pedazo de literatura peruana con algún proceso de psicología, pues en el libro se puede evidenciar cómo claramente un contexto social, a pesar de ser apelado por alguien, como lo hacía Julius, pues él entendía que su entorno no era real y que podía encontrar más fascinación en las clases bajas que en su propio círculo social de alto nombre, pueden llegar a cambiar lo ideales de alguien desde una temprana edad, siendo así uno de los golpes sociológicos y psicológicos más duros que un ser humano pueda enfrentar y es precisamente ese golpe que después de tener tantos pensamientos y un proceso de crecimiento, se vea interrumpido o colapsado por la verdad de la vida; la muerte, la cual desde el principio es nombrada en el libro y que hasta al final acompaña a Julius, pero volviendo a fenómeno social, Echenique toma paralelos de varios puntos en la vida de este pequeño, los cuales hacen que al llegar a su adolescencia el mundo para Julius cada vez sea más claro, pero a la vez se dé cuenta de lo oscuro y resignado del contexto en el que se encuentra.

Ahora quiero regresar a las ricas mieles de la subjetividad lingüística a la que puedo someter al lindo y triste libro de Julius, pues como comunicador social y periodista, me alegra conocer contextos culturales, pero quiero cerrar el comentario tal cual lo inicie, desearía ser limeño sólo para leer el libro, pues Echenique habla sobre la sociedad limeña del siglo pasado, en la cual pone en tela de juicio los contextos socio-económicos de la época, pero es precisamente eso, él narra su historia, y creo que Julios es Alfredo buscando un mundo desde pequeño, pero todo adaptado al Perú, al lindo Perú, del cual no hago parte, nunca he visitado Perú, tengo sólo dos amigos de Perú, al punto que quiero llegar con mi comentario, es que la perspectiva de un peruano cuando lee a Bryce es diferente que la mía, pues el lector peruano sencillamente va a tener más ganas de leer sobre lo que hablan de su Perú querida, en cambio al lector colombiano, le toca el otro papel, el de la historia como tal, y es allí donde me nació el problema y el profundo aburrimiento de leer esta obra, que no por el hecho de que a mí me parezca aburrida signifique paralelamente que lo sea o que sea una obra mal hecha, al contrario, en la hoja que pasó lo dije, Bryce escribe como si estuviera haciendo una cirugía muy delicada.

No tengo mucho que decir sobre el libro, pues la lectura que tuve de él no fue muy exquisita, Julius no me queda debiendo nada, yo le quedo debiendo todo a Julius y prometo leerlo de nuevo cuando este finalizando mi carrera y conocer más del Perú para así interesarme, pero es un buen libro, que nunca superará a otros como Borges o Cortázar o Neruda y muchos más, pero que sí tiene un estilo propio y que es propicio a ser uno de esos libros que uno pone hasta arriba en la biblioteca personal.

Mi último planteamiento es el siguiente, de una u otra manera, todos alguna vez en la vida, cuando éramos pequeños en una muy temprana edad, nos sentimos un Julius buscando un mundo perfecto, no quiero ampliar lo dicho, pues todo se aplica a cada persona o sólo a usted, el único que leerá este escrito, pero la verdad es que Julius, puede pasar a ser una colectividad de niños, con grandes pensamientos y auges de superarse estando en una sociedad muy mal erradicada, en un mundo lleno de doble moral y disuelto en su propia decadencia.

Julián Gamarra



About the author

Donec non enim in turpis pulvinar facilisis. Ut felis. Praesent dapibus, neque id cursus faucibus. Aenean fermentum, eget tincidunt.

0 comentarios: